Los pequeños detalles marcan la diferencia.
Claro.
Eso también creía yo todos los días.
Eso también creía yo cuando te escribía todos los textos.
Eso también creía yo en los peores momentos salir a por ti.
Eso también creía yo tragarme el orgullo.
Pero no sirvió de nada,
absolutamente de nada.
Ahora solo queda esperar,
esperar,
esperar,
esperar,
esperar...
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